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miércoles, 4 de agosto de 2021

rumores del río Tobía


dice Burton en su "Anatomía de la melancolía" que no hay nada mejor para la salud que "vagar arriba y abajo" y eso hago este verano, una estación propicia para los vagabundeos. en Baños del Río Tobía, Logroño, recogí estos rumores. 

vagando arriba y abajo en las páginas de Burton y en la "Historia Natural" de Plinio el Viejo encuentro lo que podríamos llamar también rumores acerca de ríos: dice Plinio que las aguas del río Nus hacen más sutiles los sentidos y que en África hay una fuente cuya agua hace las voces "suaves y canoras". también me informa de que en Judea hay un río que se seca los sábados y en Eubea uno que hace crecer a las piedras. no sé dónde están el río Nus, la fuente africana ni los ríos de Judea y Eubea. me encantaría situar en un mapa estas maravillas acuáticas. 

..."cualquier agua de mar, y en las temporadas adecuadas, marearse en el mar" son buenos antídotos contra la melancolía. ¿será el verano una temporada adecuada para marearse en el mar? sospecho que sí. por lo pronto encuentro belleza en tramos de río que me salen al paso. como el propio Burton dice "La belleza por sí sola es un remedio contra la angustia, el sufrimiento y todos los ataques de melancolía", y pienso que es posible que el verano sea la estación feliz.




jueves, 15 de mayo de 2014

rumor del Arlanza

Robert Burton en su "Anatomía de la melancolía" dice que si la melancolía procede de la flema los afectados son muy dados a llorar. Cuenta que se deleitan con cursos de agua, sueñan con ella e incluso que corren el peligro de ahogarse. Uno de estos melancólicos flemáticos pensaba que era un tonel de vino y hasta hubo un sienés con miedo a orinar por temor a inundar la ciudad.  ¡Hay tantos tipos de melancólicos! Los hay que ríen sin parar o que hacen versos versos en latín con eclipse de luna. Otros son como el panadero de Ferrara que creía estar hecho de mantequilla y no se sentaba al sol por miedo a derretirse. Un tal Senecio no podía soportar las cosas pequeñas, una melancólica de Tralles suponía que podía sacudir el mundo con un dedo y un abogado de París se creía muerto. Si realmente la fluvioterapia calma a todos, ¿qué río o pedacito de curso podría aliviar su dolencia? Yo voy probando, probando y cada vez que en un paseo encuentro un rumor de río que me parece hermoso, lo grabo para esta botica rumorosa que, en mi caso, tiene efectos preventivos. Tanto los paseos como las grabaciones son algo así como píldoras que alejan la tristeza. Y si alguna vez caigo, aquí están, aguardando para curarme.

Este rumor es del río Arlanza a su paso por Covarrubias.



  

lunes, 10 de octubre de 2011

Otoño

..."me aventuraré por entre estas perplejidades" dice Robert Burton, cuando comienza a entrar en materia en su Anatomía de la melancolía. Así me siento algunos días. En medio de perplejidades. Y aventurándome. He descubierto que cuando me pongo melancólica este libro tiene la virtud de hacerme sonreir. Es un antídoto tan estupendo como la medicina fluvial que, según Cunqueiro, recomienda. Yo aun no he llegado a ese capítulo. Pero entre tanto, leo en él que las brujas y los hechiceros de Laponia, Lituania y Escania venden vientos a los marineros. Que los demonios aéreos se pueden encerrar en anillos, que los cuatro tipos de demonios o espíritus que hay (ígneos, aéreos, terrestres y acuáticos) pueden producir melancolía. ¿Cómo? Aun no he llegado a esa parte. Así que todavía ni siquiera puedo sospechar si es un espíritu el que causa la mía, y que tipo de espíritu o demonio es. Pero ya sé que las hadas son espíritus terrestres y que Paracelso decía que en Alemania se las podía ver con abrigo (me encanta la idea) y que había quien las sometía para hacer las tareas caseras como barrer o cocinar (esto me entusiasma), y quienes conseguían encontrar gracias a ellas dinero en sus zapatos...
En fin, que un día de estos vuelvo a colgar un rumor de río. A veces hace falta un poquito de medicina fluvial contra la tristeza. Será el otoño.

viernes, 20 de mayo de 2011

Buscando alivio

Hago caso a Robert Burton, que recomienda en su Anatomía de la melancolía para cuidar de la salud del cuerpo y del espíritu que "no os entreguéis a la soledad y a la ociosidad". Y como en un bucle, haciendo caso de un libro, lo encuentro. Buscaba yo, aquejada en cierto modo de una manía, esta Anatomía de la melancolía. Decidí pasear todos los días un rato. Voy a una biblioteca con la esperanza de encontrar el libro: encontré el tercer volumen, que habla de la melancolía amorosa. Lo leo hojeando, sin orden, jugando con él. Leo la recomendación y sigo paseando. Todos los días un rato.
Y encuentro el primer volumen.

Hay una librería en Zaragoza que recomiendo a todos los amantes de los libros: la librería Antígona, en la calle Pedro Cerbuna, 25. Me produce inmenso placer entrar en ese laberinto de libros y perderme en él. La recomiendo como alivio para melancólicos. Y doy gracias a Marian, la amiga que me condujo a ella. Gracias a esta presentación puedo dedicarme a una navegación que disfruto: navego feliz y despreocupada en un mar de libros. Que también mar, y hasta océano, con sus olas y todo, es esta librería.

martes, 17 de mayo de 2011

Contra la melacolía. Algunas consultas

Sábado, 14 de mayo. En su Jardín de flores curiosas cuenta Antonio de Torquemada que cerca de un río que se llama Citeros había una fuente en la cual vivían cuatro ninfas, y que todos los enfermos que se lavaban y bañaban en ella salían sanos fuese de la enfermedad que fuese. Y digo yo que la melancolía también curaría. Plinio el Viejo dice en su Historia Natural que el estiércol de becerro cocido en vino es remedio para los melancólicos; y que el castóreo, mezclado con amoniaco (poco, menos mal) desliado en vinagre mulso caliente "se da a bever utilísimamente a los suspiriosos, en ayunas." (¿Qué será el vinagre mulso?) Encuentro en un texto que firma Eduardo Stilman para la Revista de la Federación Argentina de Cardiología que Victor Hugo dijo que “melancolía es la felicidad de estar triste”, e Italo Calvino que es “tristeza que se ha vuelto luminosa”. Busco en este día lluvioso de mayo, con cierta desesperación maníaca, la Anatomía de la melancolía de Robert Burton. Un libro con un título hermosísimo, e imposible de encontrar íntegro en castellano.
Mañana me daré un paseo buscando rumores de río.