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viernes, 20 de enero de 2017

nuevos rumores

En diciembre del año pasado recogí estos rumores en Quebrada la Honda, Colombia.





lunes, 21 de octubre de 2013

Pronóstico pantagruélico

Este octubre cálido hace agradable el camino. En estos días viajo por Teruel y descubro bellezas: pueblos hermosos, atardeceres, carreteras secundarias... Es incluso un placer perderse un poco. Tomas un desvío y el bocinazo de un enorme camión indica que algo va mal. Descubres que te has metido en el camino de una mina. Chimeneas imponentes, humo, olor a carbón. Cuando hay un poco de tiempo libre, paseo. Alcañiz, Castellote, la ermita de Mazaleón y sus ruinas iberas, Calaceite, Valjunquera bajo la lluvia... Aprovecho para comprar pan y miel en Alloza. Azucena, la bibliotecaria de Muniesa me cuenta que el nombre del pueblo significa "huerto de Aisha" porque Muniesa fue el regalo de un señor árabe a su enamorada. En Andorra, como un donut de chocolate frente a unos ancianos sentados en un banco de la estación de autobuses. Todavía se ven mariposas y oigo cantar a los grillos. Pueblos y caminos, horizontes abiertos, todo es un descanso y un goce para los ojos. Que el trabajo me permita estos placeres es una suerte. Y una estupenda medicina preventiva contra la melancolía, siempre acechante en otoño.
"Mi pronóstico es -dijo Pantagruel- que por el camino no engendraremos melancolía, lo veo claramente."
Y tenía razón.

jueves, 10 de octubre de 2013

otoño


...una foto del otoño pasado.

                                                                Y otra de este otoño.

Exteriores e interiores del viaje.

¿Por qué se viaja? Anoche encontré esto en la biografía de Cortés de Bartolomé Bennasar:

"El marqués de Custine escribía, hacia 1830, a propósito de Andalucía: Se viaja por los nombres tanto como por las cosas"

Viajo, me muevo entre cosas y nombres.




sábado, 27 de abril de 2013

Un ginkgo biloba en el diciembre de Vitoria, un paseo de noviembre, un rumor de río de Zaragoza un día soleado de este abril, y ahora, vagones pintados en la estación por la que no pasa ningún tren de Oaxaca.
Fotos que he tomado, o grabaciones, y no he colgado en este diario de encuentros, de asombros cotidianos.
Nuevamente de viaje, tengo un rato de soledad en el hotel y no pienso en nada, o en casi nada. No puedo vaciar por completo la mente de pensamientos. Leo, y encuentro en el Quijote este comentario de Sancho "tal vez hay que se busca una cosa y se halla otra". ¿Qué encontraré que no espero en este viaje? Un árbol, un paseo, un rumor...

domingo, 29 de julio de 2012

domingo, 15 de julio de 2012

Mudanzas

Extraña cosa los cambios, las mudanzas, aunque sean temporales. Estoy aquí, en Bogotá, trabajando. He llegado a esta ciudad hace tres semanas. Comienzo a orientarme en ella, ya he caminado por algunas de sus calles, montado en taxi y busetas, ido al teatro cuatro veces (a cuatro salas diferentes), una vez al cine, entrado en una librería, una biblioteca, un museo, una perfumería, un supermercado, una oficina de correos, una universidad... Cambian los nombres de las cosas, como frutas de sabores desconocidos, son diferentes las marcas de los productos que consumo, no reconozco los rostros con los que me cruzo en la calle. Me han salido al paso dos aprendices de funambulistas (una en un parque y otro en una plaza) y una mujer con maquillaje de clown que hablaba sola por la calle. He visto paraguas amarillos como el de Madlenka. He dado la mano a un cantante lírico. Me ha empapado la lluvia. He visto un arcoiris pequeño y gordito tenderse como un puente entre dos ventanas de aceras opuestas. Conozco gente nueva, hago nuevos amigos y amigas. Y así, imagino, casi sin darme cuenta, no sólo he cambiado de ciudad sino que yo misma voy cambiando.

viernes, 24 de febrero de 2012

El emigrante por gusto

Es el título de un libro de Stevenson, considerado junto a sus "Viajes con una mula", un clásico de la literatura de viajes. Narra la travesía en barco del autor desde Glasgow hasta Nueva York. Durante los primeros días del viaje hay mar gruesa, los pasajeros están mareados, enfermos. El quinto día, lunes, un violinista, tan mareado y pálido como su público, toca el violín. Algunas mujeres, al escuchar la música, se levantan de sus catres para acercarse, y dice Stevenson que "la música les alivió más que cualquier medicina". Luego añade:
"Desde un punto de vista estrictamente humano, es más trascendente tocar el violín, aunque sea mal, que escribir una obra monumental sobre un tema abstruso. ¿Qué habría hecho el señor Darwin por aquellas mujeres mareadas? Aquel individuo seguía tocando a pesar de los pesares, y el mundo se convirtió en un lugar mejor para quienes tuvieron la fortuna de escucharlo."
En este fragmento está descrita una de las funciones esenciales del arte: ofrecer refugio frente a las inclemencias de la vida, convertir momentáneamente el mundo en un lugar mejor. Todos los que nos dedicamos a alguna actividad artística deberíamos tomar lecciones de coraje de ese violinista anónimo. En estos tiempos de borrasca viene bien no olvidar lo importante que es tocar el violín "a pesar de los pesares".

jueves, 2 de febrero de 2012

Estar en las nubes

Mirad esta imagen:


"¿Por qué viajar a alta velocidad? ¿Por qué tiene que estar el destino final siempre definido? ¿Y por qué siempre se sale y se llega en un horario apretado?"

¿No es maravillosa esta invitación a estar en las nubes? 
Las preguntas y la imagen se encuentran en una web de arquitectos. Pincha aquí y verás más información sobre este proyecto de Tiago Barros llamado Passing clouds.  Un amigo me recomendó las imágenes para encontrar inspiración. La idea es viajar dejando que el viento te lleve. Me viene a los ojos Mary Poppins colgada de su paraguas. Una imagen que me encanta. 
En la vida, casi todo es producto del azar. De modo que contar con él de un modo consciente, jugar con él, me parece una maravillosa idea. Retomar el vagabundeo. Deambular. Dice mi viejo Larousse de vagar
Andar acá y allá sin fijarse en ningún lugar// Andar libre y suelto, sin orden.//Tener tiempo bastante para hacer algo.
Pues eso. Me parece un buen plan tener tiempo bastante para andar libre y suelta. Aprovecho para anotar una cita que encontré en el libro de Chatwin "Los trazos de la canción":
No existe dicha para el hombre que no viaja. ¡Vagabundead , pues!

jueves, 1 de septiembre de 2011

Viajar

Nos encontramos a Josefa triste porque ya se acaban el buen tiempo y las vacaciones. El Buraquiño, su restaurante, está a la orilla de una carretera no muy transitada en la península del Morrazo. Le comento que se aburrirá en invierno. Y me contesta que aburrirse no, que con las labores de la finca no tiene tiempo de aburrirse. Tienen vides. La conversación se interrumpe y entonces me doy cuenta de que su tristeza, esa cara de otoño que se le ha puesto, como dice Cristina, tiene que ver con la gente. Con su ausencia. Se van los que vienen de fuera, sus caras y sus noticias. Y sí, necesitamos eso también, noticias de fuera, caras que nos cuenten de otros mundos diferentes de ese al que pertenecemos. Lo que le trae a Josefa el verano no son solo clientes, sino caras e historias. Viaje.
El verano es una buena estación para viajar, invita. Y hay muchas maneras de moverse. Decía Henry Miller que viajar sin moverse del sitio es la mejor manera de hacerlo. La manera de Josefa, por ejemplo. A mí me ayudan los libros. Este verano, dos me han hecho viajar, me han traído noticias de fuera: "Crónicas del sochantre" de Álvaro Cunqueiro y "Aquí nos vemos" de John Berger. Cunqueiro y Berger me encantan, me seducen. En esta ocasión, por una de esas casualidades que tiene a veces la vida, los dos me ofrecen como cicerones a muertos. Ahora que lo pienso ¿qué mejores guías podríamos desear? En ambos libros han sido cicerones divertidos y tiernos que me han mostrado mundos ajenos, lejanos. Y que seguían teniendo esa necesidad que tenemos los vivos de contar historias, su historia, de hablar acerca de la vida. Quizá ellos más aun que nosotros, pues lo único que les queda es precisamente eso: su historia. ¿Tendrán los muertos un restaurante como el Buraquiño donde alguien tenga la cortesía de darles conversación y escucharles? ¿Pasará por la orilla del camino donde esté el restaurante la carroza donde iba madame Clarina de Saint-Vaas? ¿Ken y el verdugo de Nancy tendrían algo de qué hablar?

viernes, 15 de julio de 2011

De los placeres

Paseos con el mar al lado. Con su rugido o su canto. También los grillos. Y alguna sorpresa como una liebre que se asoma al camino, se detiene, mira, me mira, y de un salto, desaparece.
La luna, redonda y brillante, enorme, colgada del cielo rosa de este julio. Encuentros con amigos. Calor. Cervezas fresquitas. Risas.
Melocotones, cerezas, sandías: sabores del verano.
Llueve sobre el mar: soy una isla rodeada de agua por todas partes.
Leo en un libro que me recomienda una amiga esta cita de Artaud:
"Del cuerpo para el cuerpo con el cuerpo desde el cuerpo y hasta el cuerpo"
Por si se nos olvida en invierno, está el verano para recordárnoslo: somos este cuerpo que suda, saborea, se tumba, juega, camina, acaricia...
El verano invita. Mi cuerpo se mueve. Viajo.
El verano invita a viajar tanto como a tumbarme tranquila al sol. Viajar atravesando paisajes y días y cuerpos. Viajar en libros, canciones y en la carretera.
Sentir, que ya lo dijo el poeta, es la mejor manera de viajar.
Viajo.