parecía primavera, aunque la primavera no ha llegado todavía. ella estaba, seguramente, asomando la nariz y por eso el día quedó así: brillante y colorido. vimos cómo el Gállego desemboca con sosiego en el Ebro, un poco más arriba grabé un rumor.
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martes, 16 de marzo de 2021
sábado, 13 de febrero de 2021
un zorzal
decidimos desayunar en una cafetería croissants a la plancha. al acabar dimos un paseo cortito. en la Plaza de San Francisco, cerca del parque infantil que está casi frente a la puerta de la Ciudad Universitaria de Zaragoza, vimos un zorzal charlo que caminaba con paso rápido, picoteaba entre la hierba y a veces daba saltitos. se detuvo un momento, como si fuera consciente de que le mirábamos y nos dijera, sí, soy yo y estoy aquí. en la página de SEO Birdlife me enteré de que es un ave residente en nuestro país. no tenía ni idea de su existencia. hasta hoy.
se mueve con elegancia, su cuerpo esbelto y moteado fue lo que nos llamó la atención. era hermoso mirarle.
su nombre científico, Tordus viscivorus significa comedor de muérdago. en SEO Birdlife dicen que su canto se parece al del mirlo común aunque es "algo más rápido, repetitivo y melancólico". no le escuchamos. miraba con atención a su alrededor mientras buscaba comida, tal vez lombrices, en ese breve espacio verde. intentamos hacerle una foto y voló, faltaba más, no le apetecía.
viernes, 20 de mayo de 2011
Buscando alivio
Hago caso a Robert Burton, que recomienda en su Anatomía de la melancolía para cuidar de la salud del cuerpo y del espíritu que "no os entreguéis a la soledad y a la ociosidad". Y como en un bucle, haciendo caso de un libro, lo encuentro. Buscaba yo, aquejada en cierto modo de una manía, esta Anatomía de la melancolía. Decidí pasear todos los días un rato. Voy a una biblioteca con la esperanza de encontrar el libro: encontré el tercer volumen, que habla de la melancolía amorosa. Lo leo hojeando, sin orden, jugando con él. Leo la recomendación y sigo paseando. Todos los días un rato.
Y encuentro el primer volumen.
Hay una librería en Zaragoza que recomiendo a todos los amantes de los libros: la librería Antígona, en la calle Pedro Cerbuna, 25. Me produce inmenso placer entrar en ese laberinto de libros y perderme en él. La recomiendo como alivio para melancólicos. Y doy gracias a Marian, la amiga que me condujo a ella. Gracias a esta presentación puedo dedicarme a una navegación que disfruto: navego feliz y despreocupada en un mar de libros. Que también mar, y hasta océano, con sus olas y todo, es esta librería.
Y encuentro el primer volumen.
Hay una librería en Zaragoza que recomiendo a todos los amantes de los libros: la librería Antígona, en la calle Pedro Cerbuna, 25. Me produce inmenso placer entrar en ese laberinto de libros y perderme en él. La recomiendo como alivio para melancólicos. Y doy gracias a Marian, la amiga que me condujo a ella. Gracias a esta presentación puedo dedicarme a una navegación que disfruto: navego feliz y despreocupada en un mar de libros. Que también mar, y hasta océano, con sus olas y todo, es esta librería.
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