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domingo, 29 de julio de 2012

domingo, 15 de julio de 2012

Mudanzas

Extraña cosa los cambios, las mudanzas, aunque sean temporales. Estoy aquí, en Bogotá, trabajando. He llegado a esta ciudad hace tres semanas. Comienzo a orientarme en ella, ya he caminado por algunas de sus calles, montado en taxi y busetas, ido al teatro cuatro veces (a cuatro salas diferentes), una vez al cine, entrado en una librería, una biblioteca, un museo, una perfumería, un supermercado, una oficina de correos, una universidad... Cambian los nombres de las cosas, como frutas de sabores desconocidos, son diferentes las marcas de los productos que consumo, no reconozco los rostros con los que me cruzo en la calle. Me han salido al paso dos aprendices de funambulistas (una en un parque y otro en una plaza) y una mujer con maquillaje de clown que hablaba sola por la calle. He visto paraguas amarillos como el de Madlenka. He dado la mano a un cantante lírico. Me ha empapado la lluvia. He visto un arcoiris pequeño y gordito tenderse como un puente entre dos ventanas de aceras opuestas. Conozco gente nueva, hago nuevos amigos y amigas. Y así, imagino, casi sin darme cuenta, no sólo he cambiado de ciudad sino que yo misma voy cambiando.

miércoles, 6 de junio de 2012

Arqueología

En estos días andaba yo dándole la vueltas a esto de soñar. Y me vino a la memoria, como a veces llegan las cosas, -que a ratos siento mi memoria como un mar donde de vez en cuando aparecen flotando cosas, imágenes, palabras, gente...-, pues, como iba diciendo, llegó flotando "Arqueología", un bellísimo libro de Antonio Santos. ¿Por qué aparecen unas cosas y no otras? ¿Por qué "Arqueología"? A lo mejor porque yo de pequeña quería ser arqueóloga, o a lo mejor porque es un libro que habla de soñar y de cómo viven nuestros sueños una vida independiente de la nuestra. Sea como sea, aquí tenéis el booktrailer.
Y si queréis asomaros a otro sueño, pasead por el catálogo de El jinete azul, una editorial con una cuidada selección de obras que merece la pena conocer.

viernes, 18 de mayo de 2012

rumor de mar


Si los rumores de río son buenos contra la melancolía, ¿tendrán alguna virtud terapéutica los rumores de mar? Dice Cunqueiro que los pilotos árabes dirigían sus naves de oído. El mar suena, canta, y en ningún lugar su canto es igual. Cada mar tiene su voz. Dice también don Álvaro que los pilotos ancianos guardaban en sus oídos todo lo que habían escuchado en la mar, y que bastaba con que un aprendiz, un aspirante a piloto del Califa, acercara su oreja izquierda a la derecha del anciano, para que escuchara la mar, pero no como en las caracolas, sino el mar que el piloto maestro quería que el novato aprendiera. Me gustaría tener oído de piloto árabe. Traería a mi memoria el mar cada vez que quisiera. Y cada vez uno distinto. En las noches de insomnio, por ejemplo, el mar de mi infancia, que es el de Canarias, el océano Atlántico.
Aquí dejo un pedacito de rumor Atlántico. Paseaba yo hace dos días por Arinaga, en Gran Canaria, y decidí llevarme conmigo un poquito de mar para intentar paliar en Madrid su ausencia. Porque no soy piloto del Califa tuve que usar una memoria electrónica.
Caminar con el océano al lado es un enorme placer. Se llenan los ojos de horizonte y de azules. ¿Cuántos azules cabrán en el mar?

martes, 1 de mayo de 2012

Simple y llanamente soy un tipo con suerte

Ayer, gracias al estupendo programa de Radio3 Carne cruda me enteré de que fue el día internacional del jazz. Javier Gallego nos recordó que el jazz es esa música que nos dice que, a pesar de todo, la vida vale la pena. Este delicioso blues de Louis Amstrong sonó. Satchmo canta con su voz rasposa y sonriente. Nos cuenta que es, simple y llanamente, un tipo con suerte.
Tener suerte o no tenerla ¿qué significa? Estamos en manos del azar más de lo que nos gusta reconocer. Y el azar no tiene siempre manos amables. Pero, a veces, cuenta más la decisión íntima, personal, de vivir como si la suerte viniera de cara y mirar lo que hay de bueno, de hermoso, de alegre, y darle espacio y cuidarlo y hacerlo crecer...




martes, 20 de marzo de 2012

Mothlight, Stan Brakhage


Gracias al Centro de Arte 2 de Mayo he conocido a este artista, un maestro en acercarse. Cine experimental hecho con fragmentos de hojas, de flores, de insectos, pegados al celuloide. Una mirada luminosa. Con ella me apetece saludar a esta primavera que comienza.

Si quieres saber más sobre Stan Brakhage, mira aquí. Es muy interesante.

domingo, 11 de marzo de 2012

Los zíngaros caen del cielo. Romanès Cirque Tzigane


Un hombre o una mujer entrenan durante horas para hacer muy bien algo absolutamente inútil. Virtuosos que ejecutan con una alegría exultante eso que no sirve para nada. Les acompañamos. Queremos que todo salga bien. Que el asombro que han provocado en nosotros no se rompa. Circo.Ver al desnudo, sin dramaturgias ni embellecimientos externos al número, un número de circo, me permite ver la poesía de este arte. Hacer lo imposible aunque lo imposible sea inútil (o más bien precisamente por eso) y además hacerlo con ligereza y alegría.Volar en un trapecio, sostenerse en el alambre, jugar con un número increíble de bolas blancas. Por momentos parecen al borde del desastre, están en el límite, pero terminan controlando la situación y cada vez que la controlan sonríen felices de estar ahí, con nosotros, haciendo eso que saben hacer, enfrentándose a la dificultad con alegría. Hacer malabares, equilibrios, volar ¿quién dice que vivir no es eso?