Paseo por Gea de Albarracín a orillas del río Guadalaviar, que en Valencia se llama Turia. El día es precioso: mariposas, árboles amarillos, cielo azul. Escucho las voces del río, recojo rumores contra la melancolía. En un tramo pequeño el río habla con tantas voces... Es un placer escuchar. Camino y escucho. La mañana de otoño habla. Escucha:
domingo, 10 de noviembre de 2013
lunes, 21 de octubre de 2013
Pronóstico pantagruélico
Este octubre cálido hace agradable el camino. En estos días viajo por Teruel y descubro bellezas: pueblos hermosos, atardeceres, carreteras secundarias... Es incluso un placer perderse un poco. Tomas un desvío y el bocinazo de un enorme camión indica que algo va mal. Descubres que te has metido en el camino de una mina. Chimeneas imponentes, humo, olor a carbón. Cuando hay un poco de tiempo libre, paseo. Alcañiz, Castellote, la ermita de Mazaleón y sus ruinas iberas, Calaceite, Valjunquera bajo la lluvia... Aprovecho para comprar pan y miel en Alloza. Azucena, la bibliotecaria de Muniesa me cuenta que el nombre del pueblo significa "huerto de Aisha" porque Muniesa fue el regalo de un señor árabe a su enamorada. En Andorra, como un donut de chocolate frente a unos ancianos sentados en un banco de la estación de autobuses. Todavía se ven mariposas y oigo cantar a los grillos. Pueblos y caminos, horizontes abiertos, todo es un descanso y un goce para los ojos. Que el trabajo me permita estos placeres es una suerte. Y una estupenda medicina preventiva contra la melancolía, siempre acechante en otoño."Mi pronóstico es -dijo Pantagruel- que por el camino no engendraremos melancolía, lo veo claramente."
Y tenía razón.
jueves, 10 de octubre de 2013
otoño

...una foto del otoño pasado.
Y otra de este otoño.
Exteriores e interiores del viaje.
¿Por qué se viaja? Anoche encontré esto en la biografía de Cortés de Bartolomé Bennasar:
"El marqués de Custine escribía, hacia 1830, a propósito de Andalucía: Se viaja por los nombres tanto como por las cosas"
Viajo, me muevo entre cosas y nombres.
sábado, 27 de abril de 2013
Un ginkgo biloba en el diciembre de Vitoria, un paseo de noviembre, un rumor de río de Zaragoza un día soleado de este abril, y ahora, vagones pintados en la estación por la que no pasa ningún tren de Oaxaca.
Fotos que he tomado, o grabaciones, y no he colgado en este diario de encuentros, de asombros cotidianos.
Nuevamente de viaje, tengo un rato de soledad en el hotel y no pienso en nada, o en casi nada. No puedo vaciar por completo la mente de pensamientos. Leo, y encuentro en el Quijote este comentario de Sancho "tal vez hay que se busca una cosa y se halla otra". ¿Qué encontraré que no espero en este viaje? Un árbol, un paseo, un rumor...
Fotos que he tomado, o grabaciones, y no he colgado en este diario de encuentros, de asombros cotidianos.
Nuevamente de viaje, tengo un rato de soledad en el hotel y no pienso en nada, o en casi nada. No puedo vaciar por completo la mente de pensamientos. Leo, y encuentro en el Quijote este comentario de Sancho "tal vez hay que se busca una cosa y se halla otra". ¿Qué encontraré que no espero en este viaje? Un árbol, un paseo, un rumor...
sábado, 15 de septiembre de 2012
Hoy es 15 de septiembre. Estoy lejos de Madrid. Si estuviera allá, saldría a la calle. En la distancia, el Cósimo de Italo Calvino me habla.
"las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de cada persona, y dan una satisfacción que raramente se consigue permaneciendo por cuenta propia: ver cuánta gente honesta y esforzada y capaz hay, por la que vale la pena querer cosas buenas (mientras que viviendo por cuenta propia sucede más bien lo contrario: se ve la otra cara de la gente, aquella por la que es necesario tener siempre la mano en la espada)."
"las asociaciones hacen al hombre más fuerte y ponen de relieve las mejores dotes de cada persona, y dan una satisfacción que raramente se consigue permaneciendo por cuenta propia: ver cuánta gente honesta y esforzada y capaz hay, por la que vale la pena querer cosas buenas (mientras que viviendo por cuenta propia sucede más bien lo contrario: se ve la otra cara de la gente, aquella por la que es necesario tener siempre la mano en la espada)."
El barón rampante
Vale.
domingo, 29 de julio de 2012
domingo, 15 de julio de 2012
Mudanzas
Extraña cosa los cambios, las mudanzas, aunque sean temporales. Estoy aquí, en Bogotá, trabajando. He llegado a esta ciudad hace tres semanas. Comienzo a orientarme en ella, ya he caminado por algunas de sus calles, montado en taxi y busetas, ido al teatro cuatro veces (a cuatro salas diferentes), una vez al cine, entrado en una librería, una biblioteca, un museo, una perfumería, un supermercado, una oficina de correos, una universidad... Cambian los nombres de las cosas, como frutas de sabores desconocidos, son diferentes las marcas de los productos que consumo, no reconozco los rostros con los que me cruzo en la calle. Me han salido al paso dos aprendices de funambulistas (una en un parque y otro en una plaza) y una mujer con maquillaje de clown que hablaba sola por la calle. He visto paraguas amarillos como el de Madlenka. He dado la mano a un cantante lírico. Me ha empapado la lluvia. He visto un arcoiris pequeño y gordito tenderse como un puente entre dos ventanas de aceras opuestas. Conozco gente nueva, hago nuevos amigos y amigas. Y así, imagino, casi sin darme cuenta, no sólo he cambiado de ciudad sino que yo misma voy cambiando.
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